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martes, 1 de diciembre de 2009

Matrimonio y Trabajo : En La Misma Balanza Pte.1

¿Porque nos esforzamos tanto en conservar un empleo y no ponemos el mismo esfuerzo para mantener un matrimonio duradero?

Resulta paradójico la comparación pero en opinión de la experta argentina en temas de familia, Rita Barros cada vez más se cae en la torpeza de "endiosar el empleo" y "banalizar el matrimonio" revelando una preocupante falta de jerarquía de valores en la sociedad actual. Según ella “es una gran hipocresía menospreciar el esfuerzo por solucionar los problemas familiares, y valorar al mismo tiempo, el sacrificio necesario para mantener un trabajo". Existe la necesidad de luchar y sacrificarse por sacar el matrimonio adelante, por construir día a día ese proyecto común que se lleva de a dos y en el que está en juego la felicidad de los padres y de los hijos. Asimismo, precisó que es justamente la hipocresía el argumento preferido "y de moda" para justificar ahora el divorcio ya que se argumenta que es preferible "evitar la hipocresía" en vez que de que los cónyuges enfrenten problemas 'indisolubles'. "Aquí, observó, lo único que se evidencia es la capacidad egoísta del ser humano, quien no quiere asumir la responsabilidad de su matrimonio -que es para toda la vida- ya que le resulta más 'practico' cambiarse de pareja". Barros recalcó además que este argumento cae en profundas contradicciones, pues si queremos ser coherentes con nuestro discurso deberíamos rechazarla no sólo en el matrimonio, sino también en el trabajo y en las relaciones sociales. "Tendríamos que estar de acuerdo en que debemos ser 100% sinceros con nuestra pareja y con nuestro jefe, con nuestros compañeros de trabajo y con nuestros clientes. Absolutamente sinceros, y por tanto -siguiendo la lógica de los divorcistas-, capaces de renunciar cuando las cosas se ponen mal, o de decirle a un cliente lo que realmente pensamos de él. Claro, que si eso sucediera, el índice de desempleo treparía del 16% al 90% en pocos días", manifestó. En esta línea, la experta cuestionó la jerarquía de valores de las familias ya que si somos capaces de tolerar a clientes inoportunos y molestos, a jefes neuróticos y exigentes, ¿porque no hacerlo, entonces, con nuestros cónyuges? ¿Por qué somos incapaces de reconocer que la falta de esfuerzo para superar los problemas matrimoniales implica inmadurez afectiva?, preguntó. Barros aseveró que para quien trabaja a disgusto en una empresa es hipocresía bajar la cabeza muchas veces al día solo porque se necesita ganar un sustento económico. Y si esa actitud, continuó, en el trabajo se le llama esfuerzo, sacrificio y paciencia, pues en el matrimonio se le es llamada hipocresía tan sólo para justificar el divorcio, siendo ésta la mayor de las hipocresías.

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