Cuando la oscuridad se cierne sobre nuestra realidad, cuando parece que nada sucedera. Cuando las nubes parecen impedirnos ver el sol resplandecer sobre nuestro camino. Cuando parece que la enfermedad avanza y el milagro no llega, cuando la dificultad económica no se resuelve, cuando la crisis familiar no cambia. Cuando todo parezca imposible, recuerda las palabras de Job
Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;
Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;
Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. (Job 19:25-27)
Tranquilos, todo va a estar bien....Y al fin se levantará sobre el polvo;
Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;
Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. (Job 19:25-27)
Tener problemas no es el problema, qué hacer con los problemas, ese es el problema.
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